A Rajatabla

Contra Zuazua

De sopetón, Zuazua pasó de pueblecito pintoresco, con unos cuantos miles de pobladores, a ser suburbio de Monterrey, pletórico de casas y ayuno de servicios para unos 80 mil recién llegados.

Todo por abrir su territorio municipal y los permisos para que se construyeran más de veinte mil microcasas, apiladas en una zona donde no había capacidad de servicios, transporte, ni suficientes patrullas o policías.

Duro escarmiento, dirá usted, para las irreflexivas decisiones municipales. Daño a la calidad de vida de los ciudadanos que nadie va a reparar.

Pero en nuestra vida pública no hay castigo ni memoria de las atrocidades.

Ahí tiene que el alcalde que permitió la construcción desbocada de casas hace seis años está de nuevo en el poder. Y ya autorizó otras 20 mil casas en su territorio.

Ya se están construyendo, contra todas las advertencias de sociólogos y urbanistas.

Se multiplicarán los problemas y se creará un foco de infección que se traducirá al mediano plazo en pandillerismo, déficit grave de servicios y llenar a un pueblo chico con problemas de ciudad congestionada.

En nombre de la autonomía municipal, los alcaldes toman decisiones, como en Zuazua, que repercuten en toda la región y afectarán a generaciones del futuro.

Convertir a un pueblo de modestas proporciones en un gigantesco barrio marginado, vaya logro de un mismo alcalde.

jvillega@rocketmail.com