A Rajatabla

Yerra Rebeca Clouthier

Con toda su experiencia política, la diputada Rebeca Clouthier aún no capta el porqué existen los diputados locales.

Cierto que cada uno de ellos pertenece a algún partido. Y ese partido los puede disciplinar si se apartan de sus principios o de sus instrucciones específicas.

Pero nada en la ley los obliga a atender esas instrucciones o rechazar esa disciplina.

Al ciudadano le importa poco si el legislador es panista, panalista o priista o se vuelve independiente. Pero es cuestión de partidos, no de responsabilidades constitucionales.

Eso no lo entiende Rebeca, ella propone que el diputado que se salga del corral partidista pierda su curul o se llame a su suplente.

No es ni siquiera el caso de los diputados Luis David Ortiz y Jesús Cedillo, que no renegaron del PAN ni de sus principios, sino al contrario, se salieron hastiados de la corrupción y maniobras de los dirigentes locales.

Si el asunto era exclusivamente moral, quienes debieran dejar sus curules, serían todos los de la fracción panista por abandonar los principios genuinos.

Pero en el contexto constitucional, los diputados no representan al partido sino que son representantes populares, y por eso no importa de qué lado del pasillo se sienten.