A Rajatabla

Violencia: que sí, que no

En vísperas del Cuarto Informe de Gobierno de Rodrigo Medina, ya adivinan los críticos lo que dirá sobre el área de la seguridad; y tienen listas las municiones para contradecirlo.

Se espera que Rodrigo destaque los logros en la supresión de la violencia. Los números del delito a la baja, el retorno casi a la normalidad de la vida en la calle y en las plazas.

Por supuesto volverá a exaltar la creación de la Fuerza Civil como una medida innovadora, que llama la atención nacional y ha permitido sustituir a Policías y fuerzas armadas en la vigilancia y persecución de delincuentes.

¿Seguridad? Dirán sus críticos, con secuestros mortales, asaltos a mano armada, ejecuciones en bares y a domicilio, extorsiones, con media docena de elementos de la Fuerza Civil en la cárcel por robo o por entregar presos al crimen organizado.

Es el dilema del vaso medio lleno o medio vacío. Ciertamente estamos mejor que en años pasados. Ya se nos quitó la angustia perenne a los ciudadanos de a pie.

Sufrimos ahora, en parte, la agresión de los delincuentes del montón, los de siempre, envalentonados por la impunidad, urgidos de los ingresos que perdieron cuando dejaron de ser halcones y sicarios al servicio de los profesionales.

Quizá aún no es tiempo de presumir la victoria. Pero tampoco de negar los avances. Lo que sigue es admitir el problema en toda su crudeza y convocar a los ciudadanos a una batida general contra el crimen.