A Rajatabla

Vigilantes

El ciudadano de hoy se está volviendo severo crítico de cada acción u omisión de sus gobernantes.

Así aprende a valorar la tarea pública y la calidad del compromiso y la calidad de los servicios de quien sí sirve a la ciudad.

Válido de las redes sociales el mexicano empieza por reseñar todo lo que hacen los que gobiernan, lo malo y lo bueno, lo útil y lo ocioso.

Sube el rigor de la encuesta y la exigencia de sanciones para los incumplidos y no para hasta enjuiciar hasta al Presidente de la República.

Es juguete nuevo y el ciudadano no se cansa de utilizarlo, le critica al Presidente hasta una mancha en la corbata y censura sin límites los verdaderos excesos en viajes, en compras, en lujos de su familia que resulta carga pesada para el que manda y un exceso de comunicación entre el hombre de Estado y el hombre que vive la vida de la comunidad en ese ambiente de mil ojos.

En Nuevo León pronto llegó a ser histórico el celo ciudadano en las elecciones, se examinó a los candidatos con rigor, y conste que todavía no empieza la primera asignatura y todo mundo tiene ya listas las tijeras y la regla para empezar la costumbre de vivir bajo techo de cristal y ya no ser gobernado por hombres con bolsillos extras y hambre sin límite.