A Rajatabla

Vestir a Cenicienta

La ciudad va a seguir cuando se vayan los alcaldes metropolitanos y el gobernador. En sus últimos informes presumirán lo que pudieron y quisieron hacer por Monterrey.

Pero seguirá apestando a caño con demasiados baches y una actitud inhóspita ante el visitante.

La nomenclatura urbana sigue siendo sólo para nativos, los turistas se extravían apenas entran a la ciudad.

Todo eso es culpa de las autoridades y de la pobreza de los presupuestos municipales.

Pero es nuestra responsabilidad como ciudadanos parar ese deterioro paulatino.

Necesitamos tomar en manos de la comunidad el diagnóstico y las soluciones al mediano y al largo plazo.

Crear un patronato como el Universitario, que hizo posible la construcción de la Ciudad Universitaria.

O el otro que emprendió la organización del Tecnológico de Monterrey, donde fueron particulares quienes apoyaron la canalización del río que permitió a la ciudad rescatar cientos de hectáreas para enriquecer su urbanización.

No se trata de sustituir a las autoridades sino decirles cómo queremos que sea nuestra ciudad.

Sobran proyectos que emular, como Toledo, Ohio, Boston, Barcelona y Oviedo en España, Bogotá y Santiago.

Pero en lugar de echar porras e insultos a la autoridad, hay que tomar el liderazgo para que no nos la pasemos quejándonos.

Que no nos lamentemos de los harapos de Cenicienta, sino que la vistamos como princesa.