A Rajatabla

¿Vamos a pagar la deuda?

Dicho en forma simple, la deuda pública de Nuevo León es impagable. Lo que tenemos que aprender es a reducirla, administrarla y ponerla en el contexto de finanzas más saludables.

En eso se ocupa el secretario de Finanzas estatales, Rodolfo Gómez, en hallar la cuadratura del círculo de la deuda. Identifica tres frentes para dar esa batalla: uno es abonar lo que se pueda, extender los plazos, reducir la carga del servicio de la deuda.

Otro, quizá el más importante, aumentar sensiblemente los ingresos del estado, lo que depende de la habilidad para cobrar de los recaudadores, pero también la responsabilidad de los contribuyentes para pagar los impuestos. Y, claro, generar otros gravámenes.

Y, por supuesto, seguir con el control riguroso del gasto. Llegar a una relación sana, productiva, entre el número de burócratas y las tareas que demandan los gobernados.

En los tres aspectos se va avanzando pero aún hay mucha tela de dónde cortar.

Deuda siempre la va a haber, aclara el tesorero, pero el crédito debe ejercerse con prudencia, cuidando que no sea exorbitante su servicio, que haya austeridad y eficiencia; y hallando la clave para aumentar los ingresos que regrese la Federación y los que aporten los ciudadanos.

Para Rodolfo Gómez el reto es avanzar el máximo en esos frentes este año, antes de que la deuda se convierta en el tema único y desgastante en la campaña electoral de 2015.