A Rajatabla

Ugo está listo

En los últimos meses, Margarita Arellanes perdió la cabeza enloquecida por su búsqueda desorbitada de la gubernatura. Despilfarró el erario de Monterrey, olvidó sus obligaciones primarias como alcaldesa, dejó la ciudad sin obras, pavimentos y empeñado en licitaciones funestas orientadas a hacer capital político para lo que se viniera.

Fuera de ese torbellino de pasiones, el alcalde de San Pedro, Ugo Ruiz, parecía a primera vista un político timorato extraviado en una complicada agenda municipal llena de broncas.

Ahora se advierte que era un plan premeditado de acumular fuerzas y proyectar imagen de alcalde entrón, con paciencia para los tiempos de decisiones y, sobre todo, de desgaste abrasivo de la contendiente más sobresaliente.

En su Segundo Informe de Gobierno luce como el alcalde que se atrevió a derribar el copete del edificio más abusivo; y para los que quieren ver el ejercicio del poder en algo más que en guerras floridas con el gobernador, ahí está la vigorosa imagen de un alcalde entrándole a marrazos al Tanarah.

En su informe que rinde hoy puede presumir la cancelación de licitaciones engañosas, la remoción y hasta procesamiento de funcionarios infieles. Y no lo va a decir, con discreción tendió mano amiga a los muchos grupos que abominan de los candidatos casineros.

Se coló pues al ring panista como la más vigorosa opción para una candidatura seria e incluyente. Y en el momento preciso de las definiciones partidistas.