A Rajatabla

Traición a la democracia

En las elecciones de junio vamos a elegir diputados locales y federales, así como alcaldes que pueden reelegirse de forma inmediata.

La nueva disposición se apoya en el ejemplo de casi todos los países del mundo. Aquí por casi un siglo declaramos dogma el principio de no reelección, que sigue rigiendo la elección de gobernadores y Presidente de la República.

Dicen los teóricos que la reelección obedece ahora a la satisfacción del ciudadano con sus gobernantes, el que no logre ser reelecto sufrirá la sanción de un mandato mal cumplido.

En la práctica se presta a que se reelijan a pura demagogia y de volcar el erario sobre los medios para seducir a los electores más superficiales.

Nada más imagine a un gobernante de la ciudad con el estigma de Margarita Arellanes que podría quedarse por años dejando detrás de ella una estela de mochilas, becas y fotos en Facebook, y vaya que ahora tenemos alcaldes y diputados que no deberíamos elegir ni por una sola vez.

Habrá que cabildear para que se aprueben leyes que regulen rigurosamente la opción. Por ejemplo, obligar a funcionarios a convocar a un plebiscito a mitad de su gestión para que ahí se defina si puede buscar la permanencia en el poder y después de eso ir otra vez a las urnas.

Punto muy importante sería prohibir que en el último año de su gestión se hiciera promoción en los medios bajo el encubrimiento de que se habla de los asuntos municipales, no de los personales.