A Rajatabla

Tormenta

La salida abrupta de Aldo Fasci del PRI fue el síntoma más relevante de que hay priistas descontentos por la forma en que Rodrigo Medina ha resuelto hasta ahora el proceso político para designar candidatos.

Aldo fue el más fiel espadachín priista para mantener a raya a Margarita Arellanes desde el comité municipal del PRI, la exhibió, la contradijo y la puso en su lugar.

Pero Aldo también tiene trabajo de tierra, formó sus estructuras y puso al partido a punto para lo que se venía.

Se le señaló o se le dejó saber que podía aspirar a ser candidato a alcalde de Monterrey o una curul federal, sin embargo el día que destaparon a Adrián de la Garza ni siquiera le avisaron o lo invitaron a su registro. No hubo explicación que le dieran, ni llamada que le tomaran, simplemente lo dejaron colgado de la brocha.

Aldo, que no es gente de fácil carácter, estalló y presentó su renuncia al partido quejándose de que el gobernador lo tiene secuestrado para hacer lo que quiere con las candidaturas. Conocida la renuncia sí que le llamaron desde la candidata Ivonne hasta los dirigentes del partido, pero ya está todo consumado.

De que Aldo es valioso, lo revela el hecho que ya le llamaron de varios partidos para que sea su candidato a alcalde y son propuestas en serio; paradójicamente, tanto Aldo como el candidato priista tienen el mismo origen en la procuración de justicia y cada uno por su parte tuvo la experiencia de confrontar lo peor del crimen organizado.