A Rajatabla

Titanic

Las propuestas de los candidatos hablan de presas, puentes, metros, policías armadas y repavimentaciones.

Discutir sobre esas obras equivale a discutir sobre cómo acomodar las sillas en el Titanic o cómo abrillantar su casco, porque nada de eso importa si el barco lleva ruta de colisión y naufragio.

En el Estado la estructura que hay que resolver cuanto antes y en forma definitiva es la deuda. Sin ella no hay obra que se pueda hacer ni dinero para gobernar.

Es a largo plazo, pero afecta el ejercicio del gobierno de hoy y mañana.

No se puede soslayar ni olvidar ni un solo día porque aumentará con más velocidad por los puros intereses devengados.

Nadie ha querido siquiera sugerir medidas tan concretas como la creación o reinstalación de impuestos municipales, tampoco hablan concreto sobre una austeridad profunda que implica una drástica reforma administrativa.

Menos de reducir sueldos y gastos de representación o compras fantasmas.

Asustan con el petate del muerto describiendo una deuda pavorosa pero que por lo visto quieren resolver con un acto de magia o créditos inverosímiles de la Federación.