A Rajatabla

Tiempos difíciles

De aquí al 4 de octubre hay dos gobernadores en Nuevo León: Rodrigo Medina concluyendo su sexenio y Jaime Rodríguez Calderón armando su equipo para el próximo.

Pero eso no quiere decir que se cerraron las cajas y pararon las dependencias la semana después de los comicios.

El Estado jamás para, es una comunidad que trabaja, estudia o hace negocios todos los días del año todos los años del siglo.

La división en sexenios es una estructura artificial válida para el gobierno y sus funcionarios.

Por ejemplo, en materia de educación en menos de un mes debe de cambiar la dirigencia de la Sección 21 del sindicato de maestros. Importa saber qué influencia ejercerán los dos gobernadores sobre quiénes son y serán veinte mil de sus empleados.

Eso es lo rutinario, lo de cada año. Por el cambio de sexenio se impone una revisión o la decisión sobre un nuevo modelo educativo, poner en práctica la reforma educativa y hasta decidir cuántos maestros van como comisionados sindicales.

O sea, hay agenda pletórica de temas educativos que tienen que atender ambos gobernadores para poner orden y optimizar el sistema educativo que involucra a un millón 200 mil alumnos, 50 mil maestros y casi 4 mil planteles educativos.

Tareas que no se pueden aplazar hasta octubre y que hay que resolver desde esta semana.