A Rajatabla

Tercera fuerza

Tanto el PRI como el PAN presumen tener la gubernatura de Nuevo León del 2015 en la bolsa.

Los priistas sienten que seguirán otro sexenio con el viento a su favor, por lo que presumen será el saldo positivo del gobierno de Rodrigo Medina. Y por el apoyo de un Presidente de la República de su partido, otra vez.

Los panistas se autoconvencen con su discurso de alarido cotidiano denostando al actual gobierno, capitalizando la inconformidad de los electores con la violencia, la pobreza, la deuda.

Pero ambos partidos saben que los acecha un enemigo común que puede echar abajo sus expectativas en julio del año próximo.

Su suerte en los comicios puede depender de la intervención de un tercer partido o alianza de la izquierda, con un candidato de regular magnetismo.

Si se repitiera el esquema de las elecciones del 12, con los 435 mil votos que ganaron los partidos en alianza que postularon a López Obrador.

Si se repite esa votación o al menos la mitad de ella, no ganaría el candidato de la izquierda, pero desinflaría las posibilidades de uno de los dos partidos dominantes.

Con diferencias de menos del cinco por ciento entre los candidatos priista y panista, los votos de la tercera trastornarían el resultado esperado.

La pregunta clave es: ¿Cuál partido perdería los sufragios de la izquierda? Y la apuesta es que el PRI sería el damnificado.