A Rajatabla

Retrato hablado

Los lunes son para hablar de la gubernatura de Nuevo León en el 2015; de los aspirantes, del perfil deseado, del tamaño de sus tareas, de la necesidad de carácter, historia y propuestas.

El análisis se dificulta porque ya no hay discurso, solamente tuits telegráficos, sin ideas, sólo con enunciados ramplones.

Con el amago de una campaña que será visceral, utilizando los palacios como trincheras y el hambre de los pobres como campo de batalla.

El retrato ideal del gobernador para el Nuevo León del siglo XXI puede tener las siguientes características:

Idealmente tendrá entre 40 y 50 años de edad, como Peña Nieto y sus secretarios. Diez de los que suenan, no llegan aún a los 40, o se exceden de los 50.

Debe tener título universitario, idealmente obtenido en el estado. No estorban las maestrías ni los doctorados.

Que sea regiomontano por lo menos de segunda generación. Ni desarraigados ni recién llegados.

Ayuda, pero no es requisito, el paso por la vida pública; haber sido legislador, alcalde, funcionario.

Que acepte desde ahora que el 4 de octubre del 2015 se despedirá a las puertas de Palacio, y por seis años, de sus socios, hermanos, padres y compadres.

Debe aprobar un examen tipo ENLACE sobre conocimientos de Nuevo León, su historia, sus problemas, debilidades y fortalezas.

Que sus virtudes sean muy públicas y sus vicios muy privados. Y no al revés.