A Rajatabla

Reparto del botín

La legalización de las candidaturas independientes, ciudadanas, parece quitar el monopolio oneroso de los partidos formales sobre los procesos electorales.

Pero si se inserta esa nueva figura en el sistema actual, en condiciones similares, podemos acabar sufriendo una plaga semejante a la de los partidos: individuos que se van a lanzar a la aventura electoral sólo para medrar con las prerrogativas, los dineros proveídos por el Estado.

En ausencia de esa dotación de dinero oficial, por otra parte, quedaría en condición muy desventajosa el candidato independiente de buena fe. Las campañas en su formato actual requieren sumas millonarias para competir en los espacios públicos de los medios.

Para abrir la puerta a una competencia sana, entre iguales, necesitamos eliminar el subsidio oficial tan generoso y tan mal vigilado, que ya no se necesita como palanca para impulsar la competencia entre partidos.

Cerrar el grifo torrencial que ha hecho millonarios a los dueños de partidos como el del Trabajo; como tantos partiditos que han durado uno o dos sexenios; apenas los suficientes para enriquecer a una pandilla de vivales.

Sin el subsidio, cada partido y cada candidato independiente tendrán que apelar a los ciudadanos dos veces: en busca de patrocinio primero y luego del voto.

Sin cambio del sistema, sólo se está abriendo la puerta para sentar a individuos al rico banquete de las prerrogativas millonarias.