A Rajatabla

Regalos explosivos

El costal de Santa Claus de este año viene cargado de tablets, celulares y videojuegos. Todo mundo compró como si fuera a acabarse la tecnología. Pero en el fondo de la bolsa, entre papeles de regalo y listones, se añaden unos regalos muy peculiares.

Son rumores de denuncias, de destitución de funcionarios, crisis ministeriales, enfermedades terminales y hasta cambios en la cumbre.

Hay causas para una crisis nacional que ya la acepta en sus discursos el Presidente, incidentes que juntos apuntan a costuras que ya tronaron en el país. Lo de los muchachos normalistas va a agarrar fuego apenas volvamos de las vacaciones, lo de la casa blanca del Presidente retorció y reventó peor por una estrategia de control de daños diseñada en mala hora en Los Pinos.

Poner en juego la palabra del Presidente dejó de ser puntada de jóvenes anarcos para convertirse en material de editoriales y grupos de opinión; el ambiente de alzamiento en Michoacán y en Guerrero es el que siempre hubo en esos estados, ahora acentuado y magnificado.

Después de 100 años de paz sin fractura, estamos acostumbrados a que en México nunca pasa nada, conservamos gobernabilidad, fuerzas armadas patriotas y una democracia que mal que bien funciona.

Cómo se explica entonces que esta vez todo rumor por descabellado que sea ocupa a los mexicanos y les provoca pesadillas a los funcionarios, como dice Dickens en una de sus novelas: vivimos el mejor de los tiempos con expectativa de las reformas, vivimos el peor de los momentos con rumores y crisis artificiales.