A Rajatabla

Reelegir a los peores

Nuestros legisladores resolvieron darle la espalda al principio revolucionario de don Francisco I. Madero.

A cambio de un sufragio más o menos efectivo, eliminaron la no reelección para alcaldes, diputados locales y federales.

Para quedarse en el puesto necesitarían el aval de los partidos y un nuevo voto favorable de los ciudadanos.

Pero, honestamente, ¿a favor de quién estarán cargados los dados de la reelección? ¿Del nuevo aspirante o de los que disponen del erario municipal o los moches en la Cámara?

Como todas las reformas integrales, la política necesita una condición previa y sin excepciones: limpiar la casa antes de meter los muebles nuevos.

Cuando logremos que los políticos usen pantalones sin bolsillos y que haya un riguroso manejo de los recursos públicos, sólo nosotros podremos darnos el lujo de extenderles a los funcionarios su contrato de arrendamiento hasta por más de una década.

Ya aterrizando, piense si le gustaría que sigan siendo diputados locales hasta el año del 2021 el perredista Arguijo, el hijo de Ismael Flores, el panista Alfredo Rodríguez, el priista Gustavo Caballero.

También ver reelegirse tres periodos más a acaldes de la calidad de Pedro Salgado en San Nicolás o los alcaldes de los municipios de la periferia que cobran cuota de mil pesos por cada una de las miles de casitas que arruinan la tranquilidad y el bienestar de sus conciudadanos.