A Rajatabla

Reacomodos en el PAN

Corriendo desaforados, sin autocríticas, los panistas locales sienten que el futuro les pertenece y ya se imaginan en Palacio, acaudillados por una amazona llamada Margarita Arellanes.

Pero desde la cúpula del partido en Ciudad de México, se ve muy diferente el panorama de Nuevo León.

Allá calculan que Margarita ya se desfondó por su precipitada precampaña, por ser excluyente de los demás grupos, por su gobierno corrupto y la nula obra pública, más sus fuentes de financiamiento negro.

Piensan que el candidato será finalmente Felipe de Jesús Cantú y que Arellanes se conformará con una diputación plurinominal.

Ese tipo de diputación le permitiría dos cosas: alegar que ella sí cumple su promesa de no chapulinear a mitad de su mandato.

Y seguir siendo alcaldesa hasta el 31 de agosto, un día antes de tomar posesión de su curul.

Dicen allá que Felipe concilia los intereses de todos los grupos internos y haría una campaña menos rasposa.

Para Monterrey predicen allá que el candidato ideal sería Martín López, Mauricio para San Pedro y en San Nicolás dejarían la decisión al padrino, Zeferino Salgado con el resultado previsible de hacer alcalde a Víctor Fuentes, y la candidatura en Guadalupe sería otra vez para Judith Díaz.

Las aguas borrascosas de hoy serán un espejo de civilidad y campaña seria.