A Rajatabla

Prohibido sacar la cabeza

Alcaldes panistas y hasta un priista se lanzaron a descalificar a Vía Ciudadana como un partido más. No como lo que intentan sus organizadores, como un frente cívico para rescatar el poder de manos de los pérfidos partidos.

A la hora de la evaluación del programa Alcalde, ¿Cómo Vamos? se quejaron Raymundo Flores y Margarita Arellanes porque algunos de los miembros de ese monitoreo ciudadano de seguimiento de los logros municipales también militan en Vía Ciudadana.

De la alcaldesa, se explica su descalificación porque le ardió una evaluación de punto 75 en escala de diez.

Pero en ese incidente y en otros soterrados se refleja que a los partidos sí que les preocupa cualquier intento ciudadano de institucionalizar la inconformidad y el hartazgo con los partidos tradicionales.

Vía Ciudadana ni siquiera tiene perspectivas de vida efectiva al largo plazo. No tiene los recursos, la madurez ni el espíritu de humildad y sacrificio que reclama una organización plural, sin color ideológico.

Sus primeros intentos de detonar fuerte el movimiento le han fallado: Fernando Elizondo y Fernando Turner declinaron su convocatoria a ser candidatos.

Y Miguel Treviño, con menos méritos que los veteranos Tatiana Clouthier, Gilberto Marcos, Malaquías Aguirre o Jorge Arrambide, ya manipula a la organización para hacerse candidato a gobernador.