A Rajatabla

Profecía del niño feo

Cuando el tsunami de la crisis ya amenazaba las estructuras económicas de México, en los años 80, surgió la leyenda urbana del niño precoz en la maternidad del Seguro Social.

Afirmaban que el niñito era particularmente feo, prieto, con pelos hirsutos y boca chueca. Cuando una enfermera no resistió la repulsión y se asombró de su fealdad, el recién nacido habría hablado con voz y entendimiento precoces para advertir urbi et orbi: “Más feo va a estar lo que viene”.

Ya nos toca otro niño feo y visionario en vísperas de Año Nuevo. Porque los indicios de un año peor que el actual ya están a la vista.

La enorme deuda estatal y la de los municipios no van a disminuir por los abonos que se paguen. Es verdad de Perogrullo que ni los gobiernos estatales ni los municipios generan utilidades. Dependen exclusivamente de los recursos fiscales.

Por eso amaneceremos el primer día de enero con tenencia estatal, predial elevado, parquímetros encarecidos, refrendo y otras calamidades.

El aumento al salario mínimo no alcanza para compensar siquiera el alza al precio de las tortillas, menos el creciente de las gasolinas. O el transporte urbano para el que no traiga la tarjeta Feria.

Alzas en la canasta básica, colegiaturas, servicios y rentas son eslabones de la cadena que esclaviza nuestros esfuerzos.

Abróchese pues el cinturón de seguridad y prepárese para la cuesta que irá de enero a diciembre.