A Rajatabla

Príncipes o sapos

Una docena de priistas y hasta dos panistas ya se afanan en pos de candidatura para gobernador el año próximo.

Mueven palancas, se promueven en las redes sociales, hacen compromisos con posibles financieros de sus campañas.

Pero ni las senadoras, la alcaldesa, los diputados o funcionarios parecen contar con los elementos para un buen gobierno: un grupo veterano para formar su equipo en caso de triunfo.

Tampoco hay uno solo que parezca tener una visión de estado, un conjunto de ideas sobre cómo llevar a Nuevo León a un más alto estadio de desarrollo.

Y lo más crítico: desde sus cargos actuales no han mostrado capacidad o talento extraordinarios para resolver los problemas cruciales del estado: deuda, pobreza, educación.

A Cristina, a Margarita, a Ivonne, a Mauricio, su paso por las alcaldías les aumenta el reconocimiento entre los ciudadanos, pero los lastra con opiniones negativas por su desempeño.

Pedro Pablo, Gutiérrez, Federico, no tienen recursos propios ni para una campaña de regidor. Ildefonso no tiene un peso, o los tiene todos si lo patrocina el Presidente.

Sin que propongan un proyecto original para un gobierno de avanzada, todos parecen esperanzados a la suerte del sapo en el estanque: que el beso de la fortuna los convierta en príncipes o princesas del buen gobernar.

Con el riesgo de seguir siendo sapos en el Palacio de Gobierno.