A Rajatabla

Preparado

El día siguiente al que fuera postulado para la alcaldía de Escobedo, el arquitecto Abel Guerra llegó cargando dos voluminosos cartapacios, uno con todas las obras que requería el municipio y otro con el calendario para realizar más obras y su presupuesto, así como la fecha de entrega.

No era acto de magia, el arquitecto conocía el municipio, había sido funcionario municipal y conocía cada rincón y barrio en su jurisdicción.

Había analizado la estructura financiera del municipio y previsto que los primeros dos años dedicaría lo disponible para obra de infraestructura urbana. Abrir calles, tender drenajes, rescatar espacios públicos y privados administrados negligentemente.

Así llegarían industrias, comercios, escuelas, servicios públicos, drenaje y con todo ello se instalarían los grandes supermercados y los negocios que contratan más gente y que generarían entre todos más bienestar.

Esa era una visión extraordinaria que requiere que un candidato llegue con los conocimientos de tiempo y espacio, de los recursos financieros, fortalezas y debilidades del municipio.

Tener idea de lo que se quiere hacer y proponiendo lo que sus conocimientos y su responsabilidad le dicten. No es festival de aficionados ni de improvisaciones, se trata de ser un estadista en proyecto, no tan sólo un mandadero de los vecinos.