A Rajatabla

“Polo, no te vayas”

Signo de los tiempos que vivimos: La mejor semblanza de Leopoldo González Sáenz, quien falleció ayer, es mencionar que murió en la misma casa sobria donde vivió los últimos 40 años de su vida; y que mantuvo abierto su despacho de abogado todo el tiempo.

En tiempo de políticos multimillonarios, vale la mención porque Polito fue alcalde de Monterrey en dos ocasiones, subsecretario nacional de Obras Públicas y director del Metro de la Ciudad de México.

González Sáenz se distinguió por ser un político sencillo, campechano, al que la gente se le entregaba entusiasmada.

Los jóvenes que no lo vieron en su función pública pueden tener una idea de su carisma y don de gente, pensando en que Ricardo Canavati, campeón en sensibilidad y manejo de su imagen popular, aún confiesa que él es un mero aprendiz de Polo.

Por si alguien lo olvida, él construyó el actual palacio municipal. Y la Fuente Monterrey de la que aún quedan vestigios en la Gran Plaza.

La primera vez que fue alcalde durante 30 días le rindieron homenaje espontáneo, no orquestado, diversas organizaciones sindicales, políticas, sociales.

Anécdota singular es que en su segundo periodo como alcalde, en 1976, tuvo que pedir licencia para ir a ocupar un cargo en el gabinete presidencial.

El día que se despedía del municipio, un vespertino sintetizó el sentimiento de sus gobernados con un encabezado sensacional: “Polo, no te vayas”.