A Rajatabla

Pleito pañalero

Una diputada cetemista se rebeló contra el líder de la fracción priista, acusándolo de  presionarla para que acudiera a votar mientras gozaba de una licencia por maternidad.

La apoyaron en su rebelión los otros dos legisladores cetemistas, lo que cargó el asunto de significados políticos, visto el coqueteo del líder Ismael Flores con los panistas.

Pero el asunto de fondo es hasta dónde llega la equidad de género que tan vehementemente defienden las mujeres metidas a la política.

No basta con la simetría aritmética y escéptica. Hay que aceptar las diferencias biológicas de los géneros y prever situaciones como la de la legisladora y su licencia de maternidad.

En tiempos de equidad habría que legislar las mismas licencias para los diputados que tengan recién nacido en casa. Proveer espacios y personal de guarderías al lado del recinto parlamentario.

Llamar al servicio temporalmente al suplente del padre o madre con licencia.

O sea, distinguir con precisión entre la equidad, que empareja las oportunidades; y la igualdad que no es posible entre desiguales por razones biológicas o sociales.

No mantener la ficción de que la mujer deje a las puertas del Congreso sus responsabilidades reproductivas y familiares.

Que el periodo de lactancia de una diputada no se convierta en fractura de una fracción; y en excusa para que un líder subaste la lealtad a un partido.

jvillega@rocketmail.com