A Rajatabla

Pieles rojas al combate

Puede usted imaginarse a los diputados panistas el día de hoy acampando como pieles rojas en vísperas de una batalla contra el hombre blanco.

Se pintan grandes rayas en la cara, se ponen sus más fieros emplumados y ensayan sus gritos de combate.

Pero lo que les espera mañana miércoles no es una batalla a vida o muerte, sino una ceremonia republicana que debiera ser sobria, con serias expresiones de censura y juicios equilibrados, como merecen los ciudadanos que representan.

Tanta va a ser su grilla que impedirán que los clientes, los ciudadanos, escuchen con atención las cuentas de sus negocios, de las acciones y omisiones de sus servidores públicos.

En buena hora que tengamos una oposición vigorosa, capaz de dominar mayoritariamente el Congreso.

Cada legislador, además, está en su derecho de trabajar permanentemente en su futura carrera política, o en la del partido. Todo en sus tiempos libres, que les sobran.

Pero las actividades representativas del Poder Legislativo reclaman sobriedad, objetividad y el debate civilizado de las ideas, no de mitos y odios.

Lo peor es que los panistas van a toparse con un comportamiento igual de inmaduro de los priistas, para convertir lo que debiera ser un acto republicano, en un pleito de palenque.

Con lo que ambos acaban hartando a los ciudadanos, convenciéndolos de la inutilidad de sus supuestos representantes, que sólo representan su mal humor y sus ansias de promoción.