A Rajatabla

Pendientes

Gane quien gane las elecciones, llegará a un gobierno con responsabilidades cotidianas y trabajo por hacer.

Sueñan quienes creen que si llega al poder van a llegar en ceros y listos para cambiar todo.

Amanece el primer día del nuevo gobierno y ya hay que gastar miles de millones en salarios de los maestros, de la policía y los servicios primarios.

Amanecerá con la monstruosa deuda del Estado y la necesidad de seguir invirtiendo en la construcción del Metro, en escuelas, presas y puentes.

Al día con la firma del nuevo gobernador debe expedir miles de cheques para que el aparato gubernamental siga jalando.

Encima de todo eso hay que llegar reformando lo que se pueda reformar y perfeccionando las rutinas de administrar un Estado de primera clase.

Claro que hay que hacer grandes cambios, pero no basta con puntadas homéricas u otros golpes bruscos del timón que nos puedan descarrilar.

Por supuesto se requiere liderazgo, conciencia y ganas de ser parte de la historia.

Como en todo empleo dedicado hay que pedir planes, controles y las sanciones para el que no cumpla.

Por eso no hay que votar con la víscera sino con mente abierta.

Y no vale la irresponsabilidad de abstenerse de votar o vender el sufragio a los manipuladores electorales.

Es por Nuevo León, en el que vivimos todos y criamos la familia.


jvillega@rocketmail.com