A Rajatabla

Pecados ajenos

Hay evidencias de que el alcalde Víctor Pérez, de Santa Catarina, ha enfrentado con aciertos y responsabilidad los problemas serios que le heredaron sus antecesores, tanto priistas como panistas.

Deuda injustificada, inseguridad que envilecía hasta a las corporaciones municipales –hubo funcionarios asesinados en sus propias oficinas–, calles sucias, plazas abandonadas, vehículos reducidos a chatarra y otros horrores.

La infiltración del narco en el municipio se detectó desde los tiempos de la alcaldía de la priista Adriana Garza. El panista Dionisio Herrera, de plano, dejó un rastro de sospechas sobre el manejo de los recursos públicos.

Pero el alcalde inmediatamente anterior, Gabriel Navarro, tuvo una administración  aún peor: incompetente, gastona, irresponsable.

Reparó los estropicios Víctor Pérez lo mejor que pudo. Pero pecados todavía anteriores a los alcaldes mencionados lo tienen hoy a punto de cese por desacato judicial, por demorar el pago de la indemnización por una alcaldada de Alejandro Páez.

Víctor ya pagó la aberrante suma por el predio particular que invadió Alejandro con un parque municipal.

Defender a Víctor Pérez en la Suprema  Corte para que no lo destituyan es cosa de abogados. Pero se impone que defiendan su imagen pública los panistas, los ciudadanos de Santa Catarina, los organismos intermedios.

Y que se finquen responsabilidades a los verdaderos culpables, que ahí andan, libres e impunes.