A Rajatabla

Pavimentos

La publicidad invita a los turistas a venir a Monterrey, una ciudad llena de atractivos y de paseos.

Pero las noticias cuentan otra historia, la de una ciudad llena de agujeros y con calles destrozadas. Las autoridades dicen no tener con qué repararlas y disputan por los recursos para hacerlo.

Culpan sobre todo a las lluvias, pero pasan por alto que así estaba la ciudad en tiempos de seca.

Hubo nueva factura, mala calidad de los elementos y negligencia en la supervisión, hoy el mal es casi irreparable y tan costoso que supera toda capacidad económica tanto de municipios como del Estado.

Los regiomontanos pagan el precio del desastre con su vida, su integridad física y su patrimonio. Ésta es la ciudad de las sonajas con los automóviles desajustados y desvencijados por el golpeteo constante en los hoyos de las calles.

En los noticieros ya tienen un apartado para mencionar los peores baches y les sobran ejemplos de calles totalmente destruidas con lagunas y hasta cavernas expuestas.

Hay una ley sobre pavimentos que establece las condiciones para pavimentar, el cuidado de las calles y la responsabilidad de quienes dejan que se maltraten.

Como sucede con otros problemas, hay que empezar por meter a los peores a la cárcel para que cunda el respeto a la ley y salvar nuestra ciudad de la ruina.

jvillega@rocketmail.com