A Rajatabla

Pasivos ante el "bullying"

Entre las muchas tareas que le esperan a la flamante secretaria estatal de Educación Pública, Juana Aurora Cavazos, está la de instrumentar estrategias contra el bullying o el acoso escolar, apoyada en la ley que ya decretó el Congreso del Estado.

El bullying no es cosa de muchachos. Es un serio problema social que genera enfermedades mentales, conductas delictivas y, en el extremo, hasta suicidios.

Si quiere saber qué tan extendida está su práctica, pregunte a sus hijos menores, a sus nietos.

El bullying sucede en el patio escolar, en el aula, a la vuelta de la esquina y ahora hasta en las redes sociales. No es producto de generación espontánea: refleja un ambiente social violento, familias disfuncionales, exaltación de los criminales en los medios.

El Congreso, al aprobar la iniciativa del diputado Édgar Romo, dio a Juana Aurora las armas para combatir el acoso escolar.

Hay que empezar por crear un reglamento de disciplina escolar, un programa de prevención, la capacitación de maestros y padres de familia, formar brigadas escolares, colocar los buzones de denuncia anónima, diseñar el procedimiento de rehabilitación integral, abrir el registro de incidencia y las medidas disciplinarias.

Nada de eso se ha hecho hasta ahora. Y las estadísticas escolares son alarmantes. La pasividad ya no se justifica si hay instrumentos legales para combatir esa plaga que amarga la vida de muchos menores.