A Rajatabla

Ni el PRI ni el PAN

El PRI y el PAN no acaban de comprender que los ciudadanos ya se hartaron de sus reyetas cotidianas, así como de la corrupción rampante en los gobiernos salidos de su seno.

Claro que son los mismos panistas y priistas los que denuncian esas corrupciones, pero sólo las del contrario.

Los del PAN censuran por todos los medios las cosas que están mal en Palacio de Gobierno. Los priistas no se quedan atrás y responden denunciando los excesos del Palacio Municipal de Monterrey.

Los ciudadanos saben que son fuegos de artificio. Que ninguno de los dos partidos dominantes hace cosa alguna por depurar sus filas y sus gobiernos.

Los priistas no han vacilado en hacer candidato a un sospechoso de amasar millones de pesos a su paso por la vida pública.

Y su oposición se hace de los oídos sordos sobre las denuncias de licitaciones amañadas y desvío de los recursos públicos en Monterrey.

En San Pedro, asoman cada semana historias de abusos graves a las leyes de Desarrollo Urbano.

En el estado, sigue sin castigarse a los responsables del hurto de cientos de miles de placas de circulación.

El hartazgo de los ciudadanos con esos partidos ya está movilizando a otras organizaciones políticas y ciudadanas para echar del poder tanto al PRI como al PAN.

Son tiempos de movilización ciudadana, más allá del reniego y el chisme del café.