A Rajatabla

Oso

Alguien va a pagar el error por la petición de renuncia partidista, particularmente a los funcionarios de la Procuraduría.

De arranque, el valiente o la valiente que se aventó el boleto se metió a la boca del lobo. Ahí todos son abogados. El más chimuelo masca al menos las Garantías Individuales.

Una de ellas esgrimió al actual procurador cuando la detuvieron agentes de Tránsito y armó tremendo relajo en redes sociales.

Ahora que podría pagar un justo por el verdadero pecador. No creemos, quien rubrica la carta en mención, se la haya aventado por sus pistolas.

Alguien superior le ordenó se aventara el tiro, con tan mala puntería que le pegó, no en el pie, sino a la cabeza de la dependencia.

En este agravio merecen disculpas los empleados y funcionarios de la Procuraduría y la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Nuevo León, pues en la dependencia estatal, que es la defensora del pueblo, se les fue toda la hebra legal.

Y habría que regresar a uno que otro abogado a la facultad para su actualización en Derechos Humanos. Esto sí fue, como dicen, un oso. 


jvillega@rocketmail.com