A Rajatabla

Nuevo León, año 2021

El no tan lejano 4 de octubre de 2015, un nuevo gobernador o gobernadora concretará sus compromisos y proyectos.

Por ahora, sólo debiéramos pedir a los aspirantes a candidatos que nos respondan a una pregunta clave para evaluarlos.

¿Cómo imaginan a Nuevo León en el año 2021, después de seis años de su posible administración?

¿A cuántos corruptos habrán metido a la cárcel? ¿En cuánto habrán reducido la deuda de Gobierno del Estado?

¿Cuántas líneas de Metro habrán construido? ¿Cuántas Ecovías?

¿Seguirá saliendo agua sin restricciones en los grifos?

Para 2021, ¿todos los alumnos del jardín de niños realmente se quedarán en la escuela hasta obtener un título universitario?

¿En sus seis años se liquidarán los ghettos que ahora se llaman asépticamente “polígonos de pobreza”?

¿Los para entonces cien mil indígenas llegados del sur se habrán integrado como ciudadanos comunes, o los mantendremos, como ahora, en comunas desastrosas que replican la marginación de sus tierras de origen?

Muy importante: cuando concluyan su gobierno, ¿cuántos teatros, museos y plazas habrá? ¿Ya se habrá techado y climatizado la plaza Morelos?

¿Ya estará ampliado a su máxima capacidad el aeropuerto? ¿Monterrey será catalogada como la versión mexicana y fulgurante de Las Vegas, no como otra Tijuana hundida en el vicio y los giros negros?