A Rajatabla

Mudos, ciegos, paralíticos

Los que protestan con marchas contra las tarifas caben en dos camiones.

El buen o mal servicio camionero afecta e incumbe a todos los regiomontanos, aun a los que nunca abordan una unidad y se desplazan en automóvil.

Gastar dos horas en cualquier trayecto, operadores descorteses, unidades maltratadas, acumulan irritación a diario a los emproblemados usuarios.

La multitud de camiones, el humo, los accidentes, vuelven lento el tránsito de los autos y elevan el peligro de conducir por la ciudad.

Siendo todo eso cierto y con más de 4 millones de afectados en la ciudad, ¿por qué sólo acuden a las protestas por el alza de tarifas unos cuantos?

Es caricatura pero cercana a la realidad que los que marchan caben en uno o dos camiones.

Hay masa crítica para un movimiento efectivo de reivindicación de los derechos de los usuarios, pero no parece haber voluntad colectiva de tomar actitudes proactivas y aun de resistencia.

Ni el sistema camionero ni las autoridades resistirían, por ejemplo, un boicot popular del servicio.

En Estados Unidos, siglos de discriminación racial sucumbieron cuando una mujer y su comunidad dejaron de subirse a los camiones.

La crisis nuestra no es sólo del transporte. Es de falta de representatividad de los colectivos. Ausencia de líderes auténticos de la comunidad, más la pasividad ciudadana.