A Rajatabla

Mortal

Eduardo Bailey ya sabe de su salida del PRI estatal. Una vez concluido el proceso del pasado 7 de junio su sentencia estaba dictada: se va a ir.

Bailey pasa a la historia al perder la elección estatal con una candidata popular frente a un independiente. Así se le recordará. Le hace daño porque fue en su año.

Él traía la batuta de su partido, si la candidata le hizo o no caso, es otra cosa. Ante los ojos políticos era el líder.

Además, no supo manejar la insurgencia del ahora gobernador Jaime Rodríguez cuando dejó las filas de su partido. Sonó a indolencia y en el pecado llevó la penitencia.

El manejo de las estructuras fue clave. Si se fueron para otro lado también carga con esa culpa. En pocas palabras era su bronca y perdió.

No quedará desamparado, pudiera encontrar cobijo en alguna de las administraciones municipales afines a su partido, que no lo libera de la afrenta sufrida.

Si no quiere sentirse tan mal, comentan miembros de su partido, le queda el consuelo que la actuación del Gobierno Estatal abonó en su contra y ahí no había defensa, era mortal por necesidad.


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