A Rajatabla

Moreira, gobernador

Rubén Moreira ha tenido que luchar contra dos adversidades. Gobernar Coahuila con sus finanzas estranguladas. Y deslindarse de la gestión de un hermano caído en desgracia. En definitiva no es la botarga donde se disimula Humberto.

Es ejecutivo, emprende proyectos mayores e impone un estilo de gestión con competencia a sus colaboradores.

El cuerpo consular acreditado en Monterrey lo citó como gobernador para conocer sus planes y proyectos. Su primera sorpresa fue encontrarlo ya en la mesa antes de la hora anunciada y venía de Saltillo, con parte de su Gabinete, a presentarles un panorama actualizado de Coahuila y un portafolio para invertir.

Les contó de proezas empresariales de Coahuila, como que se ampliaba al doble la ya de por sí enorme planta embotelladora de cerveza de la Coors en Piedras Negras, todo para la exportación.

De obras públicas de interés regiomontano, como la ampliación de la carretera a Piedras Negras y otros caminos importantes.

Y Moreira se trajo a su secretario de Desarrollo Económico para explicar a los inversionistas regiomontanos dónde hay más oportunidades y de todos los apoyos y esfuerzos del gobierno.

Impresionó a su anfitrión el trabajo del gobernador. Y un estilo de puntualidad, apertura y precisión. Toda una lección para otros gobernadores, que se limitan a pedir porras para celebrar su triunfo, antes de informar de sus planes y de sus cuentas.