A Rajatabla

Monterrey, la clave

El PRI parece convencido de que en las elecciones estatales del año próximo enfrentará a una manada casi incontenible de panistas desbocados.

Pero que el riesgo mayor no lo representan los margaritos sino los desarrapados del PT, no porque puedan ganar la elección, pero sí quitarle los votos del triunfo al PRI.

Ante esos dos riesgos, una estrategia que ya analiza el partido en el poder es de inspiración militar: abrir un frente alterno donde se desgaste el enemigo más feroz; esto es la importantísima pero secundaria alcaldía de Monterrey.

Buscar, asimismo, una alianza de facto con Alberto Anaya y su Partido del Trabajo.

Escoger un candidato a alcalde que tenga los amarres informales con la izquierda, suficientes para que no busquen quitarle votos con su propio aspirante.

Ganar pues Monterrey: la alcaldía y los ocho distritos locales, lo que casi garantiza el triunfo del candidato para Gobierno del Estado.

Si se asume esa estrategia, el PRI tiene más autonomía para designar candidato a gobernador; al que más convenga, no al que le tuerza la mano.

Hay que adivinar el nombre de ese candidato fuerte para Monterrey. Y cuál aspirante sería el beneficiado en la competencia mayor.

A diferencia del PAN, que ya quedó atrapado en una sola y vulnerable alternativa: o es Margarita o es el aporreado Mauricio Fernández.