A Rajatabla

Todos los Metros

Monterrey y Nuevo León necesitan gobernantes, alcaldes y gobernadores que echen mano de su imaginación y visión de futuro para concebir proyectos magnos, hasta parecer imposibles, superiores a nuestros recursos actuales. Pensar en grande, soñar imposibles.

Jorge Treviño, quien se aventó la proeza de soñar y tender el primer Metro en Monterrey, confiaba a un grupo de amigos cuál sería una decisión de locura de sueño grandioso.

Que tuviéramos un gobernador con la audacia para buscar créditos bestialmente grandes pero posibles en la banca mundial. Conseguir créditos por 50 mil millones de dólares y así, en un solo sexenio, hacer las líneas 4, 5, 6, 7 y 8 para conectar toda la zona metropolitana.

Romper así el nudo gordiano de una ciudad a punto del colapso urbano, con la movilidad comprometida y la vida de sus pobladores atrapada en sus autos en calles congestionadas. Hacer viable otra vez la vida y la convivencia en una ciudad con un sistema de transporte masivo a la altura de Ciudad de México y de las otras grandes capitales del mundo.

Buscar competir no sólo con Houston en desarrollo urbano y comunicaciones, sino con las ciudades más bellas o eficientes del mundo como Vancouver, Boston, Bogotá, Barcelona, Florencia.

Un sueño de esa magnitud que implique dar pasos pequeños para una gran marcha hacia la grandeza, no meras administraciones con mentalidad de estanquillo y sueños placeros y mediocres.