A Rajatabla

Metro más Metro

La construcción de un Metro en cualquier ciudad debe ser tarea sin interrupciones sexenales.

El Metro de México por eso ha tenido ese crecimiento asombroso y maravilloso que es la admiración del mundo entero, y ya va a cumplir 50 años en construcción continua desde que empezó como obra priista en el 68.

Y aunque sufrió interrupciones, su construcción siempre se reanudó tan pronto fue posible por encima de todos los obstáculos, y aún con el cambio de Gobierno de la ciudad al perredismo.
Y vaya que significó cambio en las políticas de desarrollo y bienestar social con ideas de los viejos socialistas.

En Nuevo León bastó un sexenio priista para construir la Línea 1 que parecía un ferrocarril en miniatura, cuando debía de crecer a toda velocidad el PRI perdió las siguientes elecciones y entró a gobernar el panista Fernando Canales.

Hubo que esperar a que volviera el PRI para que Natividad González Parás asumiera otra vez la construcción del Metro continua y sin parar.

Falta por ver si el amor de Jaime por Monterrey y por Nuevo León lo aconsejan a continuar con por lo menos otras tres líneas coordinadas con obras de igual valor y utilidad.

Lo que de plano no se vale es imponer un Gobierno oscurantista a un problema cuya solución servirá para facilitar la vida a varias generaciones.