A Rajatabla

Mayoría en entredicho

En el ambiente prematuramente caliente de la sucesión de Rodrigo Medina, la lucha mortal se iba definiendo con sólo dos contendientes en las boletas electorales: los candidatos del PRI y del PAN.

La posibilidad de que surgiera un candidato ciudadano o de otro partido ajeno al PRI y al PAN era de lo más remota.

Difícil que ese tercero en discordia pudiera tener acceso a los recursos millonarios de las prerrogativas o de los casinos.

Menos podría apoyarse en el vasto poder político, como un candidato respaldado desde Los Pinos.

Pero ambos partidos están hallando su veneno, su autodestrucción, con la salida del PAN de un puñado de sus miembros. Y con el amago de un priista de postularse por la libre.

En un vuelco espectacular e igual de anticipado, la panista que se imaginaba sentada en Palacio de Gobierno ya perdió su ventaja. Y perderá la elección si Fernando Elizondo se lanza por otro partido.

Y los priistas perderán la ventaja de cancha y su base de voto popular si menosprecian y no lanzan a Jaime Rodríguez Calderón. Luchando bajo otros colores diezmará los votos para el o la priista.

Ésa es la amenaza menor contra los partidos dominantes. Hay quien sueña más allá: que Jaime o Fernando catalicen el descontento ciudadano y se constituyan en un magneto imparable para los sufragios en pos una victoria imposible.