A Rajatabla

Mauricio y Jaime

En el periodo delicado de precampaña que vive el estado hasta un desayuno público emite señales de alianzas o ambiciones.

No tiene nada de sutil o enigmático que dos legisladores panistas que tienen fama de operadores electorales, Gracia y Fuentes, busquen alentar a Mauricio Fernández para que se lance por la gubernatura si Margarita Arellanes se desinfla en las próximas semanas.

Pronóstico con jiribilla porque ellos mismos intentarán reventar a la enrachada alcaldesa de Monterrey.

Tampoco tiene nada de sutil el desayuno publicitado por ellos mismos, de Abel Guerra y Jaime Rodríguez Calderón, donde el diputado le recomienda al ex alcalde de García que no se obsesione con la gubernatura, porque seguramente el PRI lo tendrá que recompensar con otra candidatura para repetir como alcalde o ser diputado federal.

En el sexenio de González Parás, Jaime trabajó para Abel y hasta cobró por él la compensación por retirarse y dejar el paso libre a Rodrigo Medina.

Así se negoció la candidatura en García de Jaime, candidatura que le costó graves riesgos que acabaron proponiéndolo como súper alcalde y Juan Sin Miedo.

Son amigos, compañeros de partido y socios en sus afanes electorales.

El mensaje de Abel no es para Jaime, es para los medios. Jaime promueve su intención exclusiva de competir por la gubernatura, pero está en disposición de aceptar premios de consolación como hizo Abel hace seis años.

jvillega@rocketmail.com