A Rajatabla

Margarita: se vale aspirar

Claro que Margarita Arellanes tiene todo el derecho del mundo a aspirar a ser gobernadora. Y aun a promover sus intenciones ante la comunidad.

Tiene a la mano una preciosa oportunidad para promoverse sin que le cueste un peso ni a ella ni al erario municipal.

Sería imparable en el camino entre los dos palacios utilizando la ciudad como su tarjeta de presentación.

Imagine que mostrara una ciudad limpia, bien iluminada, con calles tersas, sin baches, con parques impecables, policías certificados, con tránsitos honestos, licitaciones correctas, con nóminas de empleados públicos no de promotores de un partido.

En ese caso le quedaría a la medida la sentencia bíblica: “En lo poco has sido fiel, sobre mucho te pondré”.

Lamentablemente es otra la realidad: la ciudad luce desatendida, congestionada, insegura, con toda la administración municipal volcada sobe un solo rumbo, el poniente, más allá de Paseo de los Leones porque por ahí vive el 60 por ciento de los electores empadronados; y están las colonias más populosas y manipulables, comprando a sus líderes.

Ante ese panorama y la urgencia por promoverse, Margarita inventa una ciudad de fantasía, con estadísticas maquilladas, y con esa base hace una campaña publicitaria en la que todo gira alrededor de sus siglas personales, como si fueran el mantra que se va a transformar en la llave para abrir las puertas de Palacio de Gobierno.