A Rajatabla

Magia municipal

Muy innovadores se han mostrado en los últimos años las administraciones municipales metropolitanas.

Cuanta tarea pueden la concesionan, la contratan por fuera y la hacen fuente de negocio.  Al traspasar a terceros la prestación de servicios jamás ha habido reducción de su personal, por lo contrario, cada vez tienen más empleados para hacer menos trabajo.

El caso más paradójico es la recolección de basura, contra lo que se afirma por los técnicos que la basura puede ser un buen negocio y que el municipio debiera cobrar por dejarla en manos de particulares.

Ahora se le paga al concesionario y no es ni siquiera un trabajo completo, sólo se limita a recoger la basura doméstica, pero pasa sin inmutarse ante los muladares en calles y baldíos, y no revisan plazas, ni parques. Los alcaldes descubrieron otro negocio: concesionar la instalación, mantenimiento y la reposición de las luminarias.

La ciudad no es dueña ni de su alumbrado público y cada tres o cuatro años en el colmo de la maña, municipios como Monterrey y San Nicolás pagan a empresas por limpiar plazas y parques. Por hacer esas tareas en unas plazas, Monterrey gasta hasta 16 millones de pesos.

Lo que sigue es que concesionen la pavimentación, visto su fracaso para al menos tapar los baches, y eso sí, seguirán sirviendo todas esas tareas para dedicar al personal propio a hacer política, desde los partidos.

Si siguen concesionando todo demostrarán que el municipio moderno sólo es una organización política para traficar con el poder de hacerse ricos.

jvillega@rocketmail.com