A Rajatabla

Llantas ponchadas

Cuando dijimos hace 6 meses, y lo reiteramos hace 2, que sospechábamos que Margarita Arellanes no llegaría a la gubernatura y ni siquiera a la candidatura, recibimos por lo menos una docena de correos en que me llamaban machista, profeta fantasioso y enemigo del cambio. Sin embargo, en las últimas semanas la carroza de Cenicienta muestra las llantas ponchadas. Para empezar, se gastó a destiempo todo el dinero existente, el del erario municipal, el del cochinito de Rojas el casinero.

Lo del municipio es lo más grave porque gastó el dinero como si se fuera a acabar el mundo, en los últimos meses se veía el caudal de efectivo invertido en actos de proselitismo, compra de despensas y mochilas y en abiertos actos de precampaña.

El desfonde llegó tan abajo, que el hombre más decente de su administración, el tesorero Rafael Serna, aventó el arpa y ya en el colmo de la insensatez, lo sustituyó con Julián Hernández, el héroe de mil derrotas en Guadalupe.

El flujo torrencial de recursos de los casinos llegó a goteo cuando el Gobierno Federal le cerró casinos a Rojas. No acaban ahí sus dificultades, Gustavo Madero que traía entre ceja y ceja para ser la candidata, está fuera de la diligencia porque se va a buscar una diputación federal.

Los que mandan en el PAN ya le voltearon la cara, entiéndase los Salgado, Raúl Gracia, Ugo Ruiz y Alfredo Rodríguez. Como dice un panista malicioso, Margarita va que vuela para ser candidata, pero a una diputación federal. Su otra campaña a la gubernatura parece no tener remedio.