A Rajatabla

Larrazabal: cría cuervos

Por lo visto el quehacer más exitoso de Fernando Larrazabal es la cría de cuervos.

Fue el hoy diputado federal el arquitecto de la victoria electoral de Margarita Arellanes. La arropó con su Grupo San Nicolás, le facilitó las estructuras electorales, la financió generosamente.

Pero ahora los golpes mediáticos más contundentes se los propinan desde el Palacio Municipal de Monterrey.

Ahí cesaron a sus recomendados. Desde ahí le arrebataron posiciones en el consejo estatal del PAN.

Igual de mal le va al ex alcalde con sus allegados y protegidos de siempre: Raúl Gracia y Zeferino Salgado, que ahora le voltean la cara, rehúsan apoyarlo en los malos tiempos y no se miden para descalificarlo como alguien que, según ellos, ya cayó en desgracia.

Unos y otros dan por muerto a Fernando, consideran que ya perdió posibilidad de ser candidato a la gubernatura, y que, de plano, ya no tiene tras de él al grupo sólido y efectivo que ganaba todas las elecciones dentro y fuera del partido.

Se precipitan al darlo por muerto y yerran al considerar que es peso muerto en política.

Larrazabal sigue siendo el político sagaz, empeñoso y con dominio de la tecnología del voto.

Para escarmiento de los que hoy le vuelven la espalda y reniegan de su relación, Fernando bien podría acabar de aliado y asesor con los adversarios priistas.

Cierto que Fernando está en la lona. Pero no está todavía en cuenta de diez. Se puede levantar y dar el campanazo.