A Rajatabla

Jueces en barata

Si usted es de los afortunados que no tienen que lidiar con procesos amañados ni injusticias a manos de abogados pillos, no está necesariamente informado o consciente de la situación de la justicia en Nuevo León.

Pero sí sabe que sus amistades y su familia prefieren no presentar denuncias cuando son víctimas de un delito, incluso si son tan graves como un secuestro o una extorsión.

Sospechan que es trámite inútil. Que se la van a pasar dando moches, que el presunto responsable quedará impune.

También ha visto en los medios que salen indemnes de prisión policías halcones, homicidas confesos, criminales organizados. Por una mala averiguación del fiscal, por un juez indolente o por dádivas a unos y otros.

La inseguridad que aún padece el estado, el desencanto de los ciudadanos no han sido hasta ahora acicate efectivo para que alguien desde la autoridad haga algo por admitir al menos y luego por remediar lo que está podrido en la justicia.

Suponga que el gobernador actual o su sucesor decidieran emprender una limpia drástica entre jueces, magistrados y agentes del Ministerio Público.

Batallarían para encontrar un fiscal intocable, un juzgador de probidad garantizada, una prisión que no tenga rejas de hule.

De tal magnitud es la descomposición del sistema judicial y penitenciario de Nuevo León.

Más grave es la apatía del gobierno, de los diputados ante el problema. A nadie parece importarle restaurar el Estado de Derecho.