A Rajatabla

Jóvenes

Entre fama y prestigio a Monterrey le pasó lo que a las mujeres virtuosas como las que describe la Biblia: mujer virtuosa ¿quién la hallará?, dicen los proverbios y describen sus cualidades, semejantes a las de una sociedad generosa, ordenada, cuidadosa de sus hijos.

Pero la buena fama de una mujer puede conservarse por muchos años y luego, por un momento de debilidad, puede venirse abajo todo por un desvarío momentáneo o una acción descocada.

Monterrey, en efecto, tardó siglos y décadas en granjearse fama de ciudad virtuosa ejemplo de trabajo y ahorro, de costumbres provincianas y hábitos serios en la familia y en las instituciones; de repente todo se vino abajo y la fama se volvió mala y se convirtió en desprestigio.

Desde la administración municipal de Felipe de Jesús Cantú, Monterrey ganó fama por las legalizaciones del tabledance. La vida nocturna disipada y sin control rebasó la buena fama de ciudad.

Por si fuera poco deseable esa información de la imagen, ahora están desprestigiando su estampa en los medios nacionales y extranjeros como la ciudad de los pavimentos rotos.

La autoridad quiere hacer creer que los baches son inevitables por las lluvias recientes, pero los malos pavimentos caracterizan a la ciudad hace unos años.

Queda poco margen para el prestigio de una ciudad laboriosa entre table dance, la vida loca nocturna, el drenaje descuidado y los pavimentos lamentables, todo eso la afean.