A Rajatabla

Jóvenes desvelados

La hora de retirarse a dormir de los jóvenes es, en principio, asunto personal y cuando mucho, familiar.

Su afición a desvelarse, a andar por los antros y bebiendo hasta el amanecer conduce, sin embargo, a problemas sociales porque merman su productividad en la escuela y el trabajo.

A problemas morales y de salud, porque en la madrugada los acosan los vendedores de licores adulterados, los narcotraficantes y promotores de prostitución.

Ese relajamiento hundió al Barrio Antiguo y bañó de sangre las calles por los jóvenes alcoholizados y desvelados al extremo.

Imposible enclaustrar a nuestros hijos. No les vamos a decir que se abstengan de desvelarse en la calle mientras pasa la violencia, porque nos refutan diciendo: ¿Y también mientras se pasa nuestra juventud?

Pero sí está en el interés social que se pongan limitantes a la vida nocturna, como ocurre en muchas ciudades del mundo.

No se trata de mutilar la fiesta ni los horarios. Sólo correrlo para que la fiesta sea más temprano.

Porque los jóvenes corrieron la hora de empezar sus andanzas a la medianoche.

Por eso ellos y los antros se quejan. A la una de la mañana apenas empieza el ambiente.

Hay que empezar más temprano, no cerrar más tarde, por el bienestar de los hijos. Resolverlo en conciencia, no pensando en granjear sus votos.