A Rajatabla

Ivonne se resiste

Todos los aspirantes priistas para gobernador ya se hicieron a la idea de que los dados favorecen al secretario de Economía, Ildefonso Guajardo.

Todos, menos uno o una: Ivonne Álvarez, quien está apelando en los centros de poder político para que reconsideren y la hagan candidata.

No porque tenga un mejor proyecto de gobierno o toda la experiencia en el servicio público.

Su único argumento es que ella es quien tiene los mayores índices de popularidad.

Y vaya que le ha invertido a esa ventaja con sus propios recursos, los del erario y de sus amigos.

Lleva meses de exposición en todos los eventos políticos y de gobierno.

Brilla en espectaculares con su efigie, regaló balones, despensas y becas, y hasta boletos para los espectáculos. No hubo priista que la pudiera alcanzar, sólo se le emparejó y rebasó Margarita Arellanes.

Ambas han sido la demostración de que se puede destacar sin ideas ni programas, simplemente abordando a los votantes con su guapa estampa y satisfactores de las necesidades inmediatas de los más pobres: un jugo, una mochila, útiles escolares, loterías que premian con un litro de aceite o un kilo de arroz.

Con ese entusiasmo y con sus excesos, ambas están provocando una revisión profunda de los partidos y de la clase política sobre cómo desalentar esos movimientos huecos que confunden la popularidad con el prestigio.

 

jvillega@rocketmail.com