A Rajatabla

Invasión

San Pedro paga a alto precio su desarrollo. Se convirtió en imán. En otros días unos cuantos podían aspirar a vivir en sus caras tierras.

Esos primeros pobladores huyeron del centro de Monterrey y del Obispado cuando la mancha urbana los alcanzó. Se fueron a refugiar en una zona exclusiva y por varias décadas gozaron de ello.

Hoy protegen con sitios exclusivos hasta el frente de la casa, no quieren extraños estacionados en sus cercanías. Lo malo es que son oficinistas o sus propios trabajadores, auxiliares o choferes que llegan en carro.

Cada mañana miles invaden San Pedro, que no se preparó para un crecimiento descomunal. Circular por sus principales avenidas es ejemplo de falta de espacios para todos.

Llegar por Lázaro Cárdenas a Valle Oriente es tan problemático como circular en Apodaca o San Nicolás.

Ahora viene el cambio al Centrito. Nuevos edificios, más construcciones y todo sobre las mismas calles.

Hay oposición para ello. En contraparte están quienes ven más oportunidades de desarrollo y aprovechan todo espacio para hacer negocio.

San Pedro es atractivo. Es como la modelo de pasarela, todos quieren estar cerca de ella, aunque sea de pasada.

jvillega@rocketmail.com