A Rajatabla

Intransigencia, esa virtud


Intransigencia es una palabra con carga negativa: pero intransigentes fueron los santos, los héroes, los grandes líderes.

En esa intransigencia con que se defienden las convicciones, las propuestas innovadoras, los cambios radicales, se empapaba la vida del doctor Alfredo Piñeyro López, quien fuera rector de la UANL y director de la Facultad de Medicina y Hospital Universitario.

Los homenajes a su memoria ahora incluirán el agregar su nombre a la calle Guadalajara, que pasa por un costado de su amada facultad. Nombre que ya ostentan preparatorias, secundarias y el Centro de Documentación de Medicina.

Apasionado en la defensa de su Universidad, Piñeyro inició su internacionalización enviando cientos de egresados a especializarse en el extranjero. Estableció áreas de investigación y enseñanza innovadoras, asociadas con las Ciencias Forestales y de la Tierra.

Igual ordenó una universidad  alborotada por las controversias ideológicas y dio sentido institucional al gobierno democrático que epilogó los desórdenes estudiantiles de los años setenta.

Generaba controversia y no rehuía la confrontación con un gobernador tan duro como Alfonso Martínez Domínguez.

El Hospital Universitario ya está rodeado de calles con nombres entrañablemente simbólicos: Francisco I. Madero, Gonzalitos y ahora Alfredo Piñeyro.