A Rajatabla

Influencia de Peña Nieto

Los priistas argumentan que su partido ya no es el mismo del siglo XX. Que en su retorno a Los Pinos dejaron atrás el espectro del presidencialismo agudo.

La oposición, sea panista o perredista, dice que el PRI del nuevo siglo sigue enfermo de sus cánceres viejos. Que los priistas aún se mueven como peleles al son que les toque el Presidente.

Las próximas elecciones de Nuevo León darán argumentos a unos y otros sobre la influencia presidencial.

Porque desde la perspectiva apartidista se intuye que la voluntad e intenciones de Enrique Peña Nieto definirán el resultado de los comicios y hasta el nombre del próximo gobernador.

Si el Presidente sigue atrapado en la dinámica del Pacto por México, ¿qué tal si acepta entregar Nuevo León a cambio de concesiones nacionales del PAN?

¿Qué le importa más al Presidente, ganar Nuevo León o mantener y aumentar la mayoría en la próxima cámara de diputados?

Si Peña Nieto evalúa a Nuevo León como la joya de la corona priista y decide que el PRI gane la gubernatura a como dé lugar, ¿a poco no puede negociar el triunfo con Gustavo Madero?

Para influir en el voto, igual puede volcar sobre el estado un flujo torrencial de recursos y programas federales en el resto de 2014.

Influye si decide, unilateralmente, desde el centro o si pide propuestas al gobernador o a los empresarios.